viernes, 19 de diciembre de 2008

DESHOJANDO LA MARGARITA

Por Antonio Postigo
25 de noviembre de 2008


DESHOJANDO LA MARGARITA
La reciente sentencia sobre la obligación de quitar el crucifijo en las aulas de un colegio abre un debate que va y viene como la noche sucede al día.
Nuestro partido defiende un estado laico, pero al parecer no se acaba de entender qué significan estas palabras, por eso creo que conviene recordar el manifiesto fundacional: “El laicismo no es una postura antirreligiosa ni irreligiosa (hay laicistas muy creyentes) sino opuesta solamente a la manipulación teocrática de las instituciones públicas. El Estado laico reconoce la fe religiosa como un derecho de cada cual –sometido únicamente a las leyes civiles pero no como un deber de nadie y mucho menos de los poderes públicos en tanto legislan, educan o financian diversas actividades culturales. La manifestación pública de las religiones es perfectamente lícita pero debe efectuarse siempre a título privado, no como obligación colectiva o institucional. Por tanto es evidente que en la escuela pública no deberían darse cursos de ninguna religión, lo mismo que tampoco deberían ofrecerse lecciones de ateísmo.”
Esto que parece tan fácil de entender es difícil de comprender por nuestros gobernantes y por determinados sectores de la población que quieren asociar laicismo con persecución de las creencias religiosas, nada más alejado del pensamiento de UPyD.
Según el manifiesto es perfectamente lógico que no exista ningún símbolo religioso en los centros públicos, pero claro, eso afecta no sólo a los crucifijos sino a cualquier distintivo de otras creencias diferentes a la cristiana, por tanto esto implicaría, como hizo Francia, prohibir los crucifijos, pero también símbolos como el velo en las aulas, etc.
Pero aquí nuestras autoridades en la indefinición constante, en unos casos ven símbolos religiosos y en otra, símbolos culturales, dos raseros distintos. Esta doble visión trata de desviar el verdadero problema de la educación que es su fracaso continuo, por eso este tipo de sentencias son muy recurrentes para nuestros políticos pues consiguen desviar la atención del verdadero problema educativo que no es otro que la ruina de un sistema que no logra sacarnos de los últimos puestos de cualquier informe independiente que se haga, como el informe PISA, mucho más acusado en Andalucía aunque se quieran maquillar los resultados y desprestigiar el valor de este informe o cualquier otro que no sea el realizado por la Junta de Andalucía.
Entiendo que la manifestación de cualquier fe religiosa debe quedar en el ámbito privado, pero esta norma debe servir siempre para la sociedad y no un día sí sirve y el otro no. Es costumbre en Sevilla ver a nuestros ediles sean de cualquier partido desfilar en algunas procesiones de la Semana Santa, esa falta de claridad en las actuaciones no define un estado laico, define la falta de criterios de nuestros gobernantes que deshojan la margarita, ahora sí, ahora no, según los intereses del momento, lo que en un momento es libertad religiosa en otro momento es tradición, no hay la valentía suficiente para cumplir la Constitución, que nos define como un Estado laico, mejor hacer el doble juego, la doble moralidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario