viernes, 19 de diciembre de 2008

¿Qué fue el 18 de diciembre?

Por Juan Antonio Jiménez
19 de diciembre de 2008


No es extraño asociar la vida a un largo viaje. Un viaje en el que pasamos por distintos destinos para llegar al final. Un extraño viaje en el que sabemos de dónde venimos y que debemos continuar, pero no sabemos cuál es nuestro siguiente destino.
Hemos dejado atrás al niño que fuimos, al adolescente inquieto e impulsivo, al festivo y aplicado universitario, y nos hemos quedado de momento en este destino, a esperas de otro mejor.
Implícito en la naturaleza humana está el buscar el propio progreso, el alcanzar su bienestar e incluso de superar un reto personal.
Todos hemos sido emigrantes de nuestros estadios. Todos hemos sido inmigrantes en nuestra situación actual. Hemos llegado, por ejemplo, al mundo de los padres, del mundo de los jóvenes casados. Hemos llegado al mundo de los jubilados, del mundo de los maduros y cansados trabajadores. Todos hemos sido inmigrantes de nuestra propia vida.
El día 18 de diciembre fue el día del inmigrante. No había periódicos que lo recordarán en sus primeras páginas.
Toda vez superadas las mentiras de la teoría de los “inmigrantes paga-pensiones”, ha quedado, para este gobierno, el amargo sabor del paro inmigrante en la construcción y empiezan a hacer planes para los inmigrantes con vistas a que retornen a sus lugares de origen.
Ahora, en tiempos de crisis, muchos inmigrantes que trabajaban en la construcción se han convertido en perceptores de subsidios por desempleo y eso hace “pupa” a las arcas del Estado.
No le falta razón al gobierno al facilitar el retorno. Puesto que en tiempos de crisis, siempre pagan los platos rotos los más débiles.
Quizás a muchos inmigrantes les queda el sueño de una vida mejor y se han metido en alguna hipoteca que no pueden pagar. Para ellos, que les quede el consuelo y el recuerdo de las veces que en nuestra vida nos hemos equivocado de destino, de rol. Casi todos hemos podido enmendar nuestros errores y retomar el camino de la vida.
Estos inmigrantes no han sido los que han creado inmobiliarias; los que han creado constructoras o han abierto bancos. Negocios estos que se han ganado la desconfianza popular en estos tiempos de crisis. Es más. Son víctimas de la euforia de estos negocios.
En este terreno de la inmigración se habla de integración. Pero no se pueden integrar inmigrantes en la sociedad española creándose guetos. Pues siguiendo al sociólogo Giovanni Sartori esto no es una integración, esto es crear subculturas dentro de una cultura. En esto nos hemos estado confundiendo todos y por eso deberíamos prestar más atención a este autor italiano.
Ningún periódico se acordó ayer de ellos. Ningún político. Sólo UPyD.
Fernando García, responsable de implantación en el CEP de Sevilla, de madre gallega, criado en Canarias y en Venezuela me dijo con su acento venezolano : «Chamo, hoy es el día de los inmigrantes. Escribe algo».
Aquí mis palabras para los inmigrantes. Aquí mi más profundo respeto.
Todos hemos sido inmigrantes de nuestra propia vida.

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