viernes, 19 de diciembre de 2008

NO WAY MAN

Juan A. Jiménez López
15 de diciembre de 2008

Para no caer en la pedantería y para los de mi tierra: ¡Que no hay manera, hombre!

No hay forma de que las sociedades civilizadas confíen en el sistema financiero mundial, porque mientras unos se van a la calle con la prestación por desempleo, otros se van a la calle con indemnizaciones que superan los 100 millones de dólares. Pero existe una diferencia, que los primeros no cometieron más pecado que trabajar y trabajar, mientras que los otros crearon esos productos que se hacen llamar hipotecas ninja, subprime y activos pasivos, para que nos entendamos: esos mismos que a día de hoy han generado una crisis mundial.

Y seguirán surgiendo más personajes como Maddoff, Charles O. Prince, Kerry Killinger, Martín J. Sullivan, Stanly O´Neal, James Cayne y Ángelo Mozilo.

Por las acciones de estos señores, estados que permiten el liberalismo económico parecen haberse quedado heridos de muerte, y por el contrario, el estado social parece que va a salir fortalecido, después de estos acontecimientos.

Para que nos entendamos: el estado liberal no interviene en los asuntos económicos, mientras que el estado social hace de juez y regula el juego económico. Además, el estado social si interviene en ciertos casos en la economía.

Pero pese a que en nuestra constitución se identifica claramente con un estado social, este estado social parece sólo existir entre las hojas tan denostadas (por otros) de nuestra carta magna.

¿Por qué no intervino el gobierno de Aznar, ni el de José Luis Rodríguez Zapatero en el mercado inmobiliario, ni en la política urbanística de los consistorios, ni en la especulación, ni en tantas otras cosas que nos han llevado a esta situación?

¿Cómo? ¿Que no son profetas? Los que estudiamos las ciencias sociales venimos advirtiendo de que esto iba a suceder hace más de cinco años y ellos nos han llamado agoreros, cuando lo único que afirmábamos que no se puede basar la economía de un estado en un sector concreto por la misma razón que debemos diversificar una cartera de inversiones. Todo tiene un límite y el mercado inmobiliario por supuesto que lo tenía.

Había una excepción a esto: que los beneficios obtenidos en este sector inmobiliario se hubieran destinado a explotar e investigar en otros sectores de la economía.

Pero no se hizo así. Por el contrario, todo el mundo abría inmobiliarias, invertía en pisos, intermediaba en compra-ventas..., porque era claramente algo muy rentable; por una simple llamada de teléfono, algunos se embolsaron miles de euros. Pero – como dice el saber popular- nadie puede vivir del cuento para siempre.

Lo que ha fallado ha sido la falta de valores; la falta de ética en el escenario económico.
Alguien ha confundido liberalismo económico con anarquismo económico. Nuestros ancestros pudieron quizás vivir en anarquía. Digo “pudieron”, porque hasta los primates tienen su organización.

Imaginemos por lo tanto un sistema anárquico. ¿Quién monopolizaría el poder?. Lógicamente, el más fuerte. Igual que en los primates es el macho dominante el que tiene el derecho sobre las hembras, en un sistema anárquico es el más fuerte el que tiene monopolizado todos los recursos del entorno.

¿En qué hemos cambiado entonces?

La ética es lo que hace al hombre distinto. La máxima de Kant: “Actúa de manera tal que la máxima de tu voluntad pueda valer siempre como principio de una legislación que sea para todos”, se ha olvidado para dar paso a la ambición desmedida.

El sistema financiero se ha convertido en un ouroboros que devora todo, todo, todo, hasta a si mismo. Por eso existen muchos Maddoff tratando de estafar a otros que a su vez posiblemente realicen negocios no muy claros y sigue...y sigue... hasta el final.

No hemos aprendido que Internet ha abierto una serie de puertas que por motivos físicos existían. Ahora la distancia geográfica no existe en mundos virtuales donde se pueden realizar negocios y hasta planes para derrocar gobiernos.

No way, man. No hay manera. No parece haber modo de controlar este sistema financiero mundial sin escrúpulos, sin ética, sin valores. Parece un mundo al margen de la condición humana, donde el ser más listo, más rico, más fuerte y no tener ética es el único pasaporte al éxito. Tratamos de arreglarlo con inyecciones financieras pero este sistema engullirá toda inversión que le echemos y más. Como el arroz que dejamos de un día para otro pide agua sin parar.

Mientras escribo esto, jóvenes griegos atacan y destrozan establecimientos, oficinas gubernamentales, mobiliario urbano, en el séptimo día de furia de la juventud griega.

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