Por Rafael Alé
13 de enero de 2009 - UPyD Sevilla
Es desobediencia. Incluso el que desobedece con la certidumbre de lo justo, ellos lo reconocen, sienten que ha roto una regla del juego. Sí. Los bomberos de Utrera han desobedecido. Y por ello se les sancionó con cuatro años de empleo y sueldo en un principio y con cuatro meses en un momento posterior. Por haber desobedecido y tener miedo a las consecuencias aceptaron esa sanción. Pero por perseguir lo justo están en los tribunales.
Es desobediencia, de eso no hay duda, ellos lo reconocen, pero ¿no es acaso la desobediencia lo que trae el progreso? La desobediencia a lo establecido, a lo obsoleto, a lo falto de sentido común, a lo abusivo.
Incluso en el estamento militar se reconoce la desobediencia como un método justo de no acatar una orden injusta. Eso han hecho los bomberos de Utrera. Un grupo de hombres que cubre las necesidades de una plantilla que escasamente llega a un tercio de lo necesario. Un grupo de hombres que, como los militares y las fuerzas de seguridad, arriesgan sus vidas por las nuestras sin cobrar más que lo imprescindible. Un grupo de hombres que ahora tienen el miedo de la incertidumbre y la rebeldía de la injusticia.
Desobedecieron la orden de estar dos de sus días de descanso localizables, a menos de 10 minutos de la central y en perfecto estado de revista. Desobedecieron la orden de sumarle, gratuitamente a sus 1400 horas anuales de trabajo, otras 2800 horas de igual trabajo, pero sin estar en el edificio del parque de bomberos.
Desobedecieron. Y ello debería despertar el orgullo de los utreranos como lo despierta que se adentren en las llamas o que se sumerjan en las inundaciones, porque esa desobediencia es aún el rescoldo de la secular lucha de los trabajadores por sus derechos y de los humanos por su dignidad. La secular lucha de la libertad contra los poderes que se vuelven ciegos.
Desde aquí levantamos una bandera a favor del diálogo y de la transigencia. De la obediencia de todos, poderes y administrados, al sentido y al bien común, porque nosotros hemos nacido del inconformismo y de la reivindicación de lo justo, apoyamos la búsqueda de soluciones entre el ayuntamiento de Utrera y sus bomberos. Nuestros bomberos, un grupo de hombres capaces de desobedecer al instinto básico de huir del fuego. Un grupo de hombres que han obedecido la voz de su dignidad y no han tenido otro camino que tomar aire y encomendarse a su valor.
miércoles, 14 de enero de 2009
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