Francisco J. Domínguez Pastor
2 de enero de 2009 - UPYD Sevilla
Es por todos conocidos que UPyD es el primer partido, desde que se elaboró la Constitución de 1978, que se ha manifestado claramente en contra del régimen foral del País Vasco y Navarra, en primer lugar por anacronismo , al devenir de derechos históricos que consiguieron de monarquías absolutistas, que para nada debe obligar a un Estado que se precie de ser democrático, pero sobretodo, no por el origen, sino por lo que supone de privilegios , que contradice lo que establece la propia Constitución en el artículo 14 (“todos los españoles somos iguales …)
Se podría argumentar que se hizo así porque durante la transición había que establecer grandes consensos, entendibles para con los que cedían poder, “los franquistas”, pero no para quienes esgrimían la razón del derecho histórico y la sinrazón terrorista. La resultante volvía a ser la que ha sido casi una constante histórica (sería de justicia recordar que Cánovas del Castillo resistió a reconocérselos durante la restauración borbónica) pero de nuevo se claudicó, sin prever los inconvenientes que tarde o temprano arrastraría. Por si no se recuerda, la postura del PNV fue la de recomendar la abstención en el referéndum y es que no hay mejor defensa que un ataque.
Si bien UPyD es el único que mantiene públicamente esta postura, no debe entenderse que otros no piensen igual , lo que ocurre es que razones estratégicas obligan, si no cómo debe entenderse que el actual tripartito catalán (PSC, ERC, ICV) exijan la publicación de las balanzas fiscales entre las Comunidades Autónomas y el Estado. La intencionalidad política es clara y el mensaje también, se nos indica que “hasta aquí hemos llegado y no toleraran por más tiempo el actual sistema fiscal”.
Si nuestro actual presidente no se transmuta , podremos prever que las deficiencias normativas no solo se mantendrán si no que se agudizaran manteniéndose la provisionalidad, la heterogeneidad de los sistemas de financiación, la ausencia de concreción de los principios de solidaridad y corresponsabilidad y sobretodo seguirá sin haber unas instancias claras que sirvan para alcanzar acuerdos entre el gobierno Central y los Autonómicos. Quizás la reforma del Senado convirtiéndola en una autentica Cámara Territorial podría facilitar y dar estabilidad a los acuerdos entre gobiernos , pero para ellos debe haber previamente una reforma Constitucional y no parece que vaya a ser ese el camino por ahora.
martes, 13 de enero de 2009
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